lunes, 19 de abril de 2010

Capitulo 15


Cuando termino el entierro me despedí de todos los que pude, soy del criterio de que un buen caballero es caballero siempre y con la gente que fue cortes le tengo que devolver la misma cortesía. Cuando me marche intente seguir a Marcela, no tan de cerca para que no se diera cuenta ni tampoco tan de lejos para no perderla de vista. Después de un buen rato de seguirla, me sentí un poco cansado y me tire a dormir un rato. Hoy me di cuenta que Rocinante estaba volviendo a recuperarse al 100%. Apenas vio unas yeguas que para mi gusto ya estaban un poco pasadas de edad, aunque Rocinante no estaba muy joven que digamos. Apenas capto con su vista esas yeguas salió detrás de ellas. Las personas que iban en las yeguas empezaron a golpear a Rocinante, eso me enojo mucho y fue a ayudarlo como un amigo fiel. Eran muchos y Sacho y yo terminamos muy golpeados, pero por lo menos intentamos ayudarlo. Luego de recuperarme de la golpiza llegue a la conclusión de que había perdido porque lucho contra personas que no eran caballeros, y un hombre como yo solo estaba entrenado para luchar contra caballeros. Por esa razón le dije a Sancho que fuera a pelear por la única razón de que él no era caballero como yo, entonces debía ir a pelear y proteger a Rocinante. Pero como de costumbre se negó, y estaba vez puso la excusa que era un hombre muy pacifico y que no le gustaba pelear. Teníamos que buscar un lugar para pasar la noche, ya estaba haciendo un poco de frio y teníamos mucho sueño. Como por arte de magia vi un castillo que me pareció perfecto para pasar la noche. Sancho llevándome la contraria me dijo que era una venta, y esta vez no soporte más sus burlas y discutí hasta lograr convencerlo.

Capitulo 14


Durante el entierro casi se me salen las lagrimas, una canción que pusieron me toco el corazón. Esa melodía expresaba el sentimiento de Crisónomo hacia Marcela. Y que nunca era un amor imposible porque el siempre le ofrecía todo su amor y ella siempre se lo rechazaba. Pensé que pasaría si me pesara a mí con Dulcinea y preferí no pensarlo porque no podría vivir sin ella. En esa melodía se cantaban todo los sentimientos tristes que sentía, no valía su vida sin Marcela a su lado, y sin dejar pasar tampoco la belleza física y espiritual de Marcela. Todo el mundo estaba comentando de la crueldad de Marcela. Me contaron que él la había escrito mientras Marcela estaba ausente. Le puse poca atención a la canción porque estaba pensando en Dulcinea en ese momento. Para mi sorpresa apareció Marcela justo después de que terminara la canción. Dijo hasta la misa pero lo único que le entendí fue que ella no tenía ninguna culpa sobre la muerte de Crisónomo. Dijo una frase que me llego como una bala directo al corazón, ella dijo que él era un hombre libre al igual que el amor, que el amor se daba por un sentimiento de verdad no por algo forzado. Tenía toda la razón, mi amor por Dulcinea nunca había sido forzado siempre fue un sentimiento mutuo. Apenas termino de hablar Marcela vi mi momento justo para hablarle, lo único que se me ocurrió decirle en ese momento es que le daba mi apoyo porque consideraba que no tenía la culpa. Cuando termino el entierro unos pastores me dijeron que fuera a Sevilla, porque era una tierra de grandes aventuras. Pero la mejor opción que me parecía en ese momento fue no aceptar ir porque primero quería acabar toda la zona donde estaba.

Capitulo 13


Al día siguiente algo me decía que debía ir a ese entierro, tuve un presentimiento que me convenía asistir a él. Mi mentalidad como caballero era que no me importaba si la gente me veía como un desconocido, porque cuando se dieran cuenta de mis logros y victorias estarían honrados de haberme visto. En el camino del entierro converse todo el rato con los pastores. Debo decir que en un momento estaba cansado de tantas preguntas, me sentí acosado. Pero supe que querían saber más de mí seguramente por mi buena impresión. Llevaba puesta mi mejor armadura, ya acostumbrado a su elevado peso. Seguramente los impresione por eso me preguntaron qué ¿porque la llevaba puesta en una tierra tan tranquila? Desde un principio sabía que era tranquila, pero para ser cortes como ellos fueron corteses conmigo al contarme le historia de Marcela, le conté toda mi historia. Les explique que era un caballero y que en lugar de ofrecerle las victorias a Dios se las ofrecía a mi preciosa amada. Les explique que también todos los caballeros como yo teníamos que tener una mujer a quien dedicarle nuestras victorias. Les respondí todas las respuestas que estaban a mi alcance. Seguramente pensaron que estaba loco, pero eso no me afecta en lo más mínimo porque sé que soy un caballero de verdad y estoy completamente convencido de ello. Después de un rato llegamos al entierro, no cavia ni un solo pastor más, aquello estaba lleno de pastores. Entre todos logre ver a Crisónomo, el pastor que había muerto a causa de Marcela. Tenía algunos papeles en su baúl y unos de los pastores agarro en donde había escrito sus últimos versos. Tenía ganas de leerlo, aunque ya sabía la causa de su muerto quería investigar más a fondo, y leer todo lo que había en esos papeles, pero no hubiera sido apropiado leer algo de alguien que no conozco.

Capitulo 12



Me desperté como siempre antes de los primeros rayos de luz. Me senté a ver el amanecer porque ni los pastores ni Sancho se habían levantado, no los quise levantar porque me levante de buen humor y no tenía prisa. Cuando ya todos estábamos levantado y listos para ver cual aventura íbamos a experimentar hoy apareció un pastor gritando como loco. Estaba anunciando algo de lejos, no lograba escucharlo bien a pesar de nueva oreja biónica. Cuando se acerco lo suficiente logre entenderle, ese cabrero estaba anunciando la muerte de un pastor. El decía que había murto a causa de una hermosa mujer llamada Marcela. Todo me parecía confuso porque no entendía, ni sabía nada de esta mujer, de buen modo le pregunte a un pastor que estaba a mi lado y él me conto todo. Me dijo que esta moza rechazaba a todos los hombres, eso la hacía más cotizada todavía, pero ninguno pudo con ella, incluso su tío la intentaba casar pero ella se negaba. Me intereso todo esto de esta mujer, desde un principio llegue a la conclusión de que si Dulcinea del Toboso no se pudo resistir a este caballero, Marcela no hubiera sido la excepción. Me comento que al día siguiente era el entierro pero me recomendó no ir porque me hubieran visto de mal gusto, como un completo desconocido. Pensé toda la noche sobre esta mujer llamada Marcela, quería saber porque nunca nadie puso enamorarla. Pensé que tal vez estaba esperando a un caballero como yo, pero este nunca llego, o no le atraían los hombres. Quería conversar con ella, preguntarle todas las preguntas que tenia. Siempre hay una razón para todo, pero lo que no entiendo es como nunca nadie pudo convencerla. Solo yo me interesé por ella, todos se fueron a dormir sin el mayor interés hacia la noticia. Me quede por un tiempo despierto y después me fui a dormir en la choza.

Capitulo 11


Hoy vi algo que me pareció muy extraño. Cuando desperté en la mañana, el hambre me estaba matando para variar. Pensé que era mi imaginación pero me llego un olor muy peculiar a cabra. Eso olía delicioso, no puedo describir el olor pero lo único que si puedo explicar es que se me abrió el apetito al máximo. Seguí el olor hasta que me tope con unos cabreros. Esa cabra al fuego se veía deliciosa, no pude hablar porque tenía la boca abierta y por poco se me salen las babas. La boca se me hacia agua, y en ese instante que ya me iba a lanzar a comer un poco nos ofrecieron a Sancho y a mí un poco de su comida. Para mi sorpresa Sancho se negó, en ese instante sentí un escalofrió y tenía ganas de darle una paliza como la que me dieron los gigantes a mí. Inmediatamente le ordene que se sentara y comiera, primero por respeto hacia esos pastores y segundo porque no me resistía a no comer de esa exquisitez. Disfrute esa comida como nunca, comí hasta no poder más. Al instante de estar comiendo se me vino un pensamiento, un poco melancólico, recordé cuando los hombres vivían en mayor armonía y se entendían más unos a otros. Antes todo era mejor, ahora ha cambiado mucho en el sentido de tranquilidad y harmonía entre los hombres. Hoy paso algo muy peculiar y gracioso, justo cuando estábamos comiendo tranquilos y disfrutando de esa comida apareció un hombre extraño. Después comprendía que era un amigo de los pastores. Estaba recitando un extraño romance. No se le entendía muy bien pero gracias a mi cultura logre comprender lo que estaba diciendo. Me volvió el intenso dolor en la oreja, cuando el cabrero se percato me ofreció curármela. Me daba un poco de miedo al principio pero luego confié en ese hombre que se veía muy honesto. Saco unas extrañas hojas, según el curativas y me las paso por toda la oreja, dolía un poco pero prefería aguantar el dolor por un instante, que aguantarlo por toda mi vida .Cuando termino sentí que Dios me había remplazado la oreja, me quedo perfecta, escuchaba mejor que nunca, me quedo como un sexto sentido. Se hizo de noche teníamos nuestras panzas llenas y nos fuimos a dormir.

miércoles, 14 de abril de 2010

Cap 10


Después de la lucha con ese vizcaíno tome la decisión junto con Sancho de reanudar el camino. El pobre Sacho pensaba que después de esa batalla yo había ganado algo, lo único que le dije en ese momento fue que era un ¡Ignorante! Porque ese vizcaíno no era un hombre del cual se pudiera obtener ganancia. No luche por dinero si no para ganarme mí respeto ante Sancho y para que ese vizcaíno aprendiera la lección. El pobre gordito me volvió a preguntar pero ahora sobre la isla que le prometí. Al igual que yo que no podía dejar de pensar en los libros de caballería, el pobre Sancho no podía parar de pensar en esa isla que le prometí. Si yo hubiera sido un hombre tan pobre como él, claro que no hubiera podido dejar de pensar en ella, y todavía más porque era una de las mejores islas para mi gusto. Era de gran tamaño y única en el mundo. Me empezó a doler mucho la oreja no sé si estaba sanando o si estaba empezando a infectarse, por dicha Sancho había aprendido un poco sobre medicina, bueno medicina es una palabra muy extensa mejor digo sobre enfermería. Durante el camino me curo la oreja, era un poco concho para curar pero lo hacía de buena forma. Lastimosamente no tenía un bálsamo que me recupera inmediatamente, por eso tuve que recurrir a las habilidades curativas de Sancho. Ese bálsamo es maravilloso, con solo un sorbo te quita cualquier malestar, y a mí siempre me ha funcionado a la perfección. Se no hacia tarde y no teníamos donde dormir la única opción era la iglesia, pero lastimosamente tuvimos que descartar esa opción por mi ataque hacia los monjes. Seguramente si nos hubiéramos acercado a esa iglesia nos hubiera sacado a punta de patadas. Me agarro muchísima hambre, no podía faltar el abotagado de Sancho y su comida, saco una cebolla que se veía exquisita a la vista de mis ojos, un pan tan fresco que parecía recién sacado del horno y un queso que para mi gusto tenía unos 15 años de estar guardado y eso lo hacia un queso fino. Al terminar de comer teníamos la panza llena y el corazón contento, solo nos faltaba un lugar para dormir. No encontramos ningún lugar para pasar la noche entonces decidimos dormir al aire libre, tuvimos la suerte que la noche estaba tibia y no pasamos fríos.

Capitulo 9


Hoy ha sido unas de las aventuras más fuertes que he enfrentado hasta este momento. Probé mi honor, tuve que dar todo lo que tenia si quería salir vivo. Ya recuperado y con las fuerzas de nuevo me enfrente contra un vizcaíno. Pensé que iba a ser fácil y que lo iba a derrotar como e derrotado a muchos. Tome las precauciones del caso para no tropezarme esta vez. Estábamos de cara a cara el vizcaíno y yo. Vi en sus ojos rabia y rudeza, seguramente el vio en mi solamente unos ojos de caballero y debió temer. Pero eso no lo hizo abandonar la lucha y levanto su espada, yo sin quedarme atrás levante mi espada y así fue como empezó la lucha. Yo lo ataque y él me ataco a mi pero los dos fallamos en el intento, en ese momento supe que iba a ser una pelea comparada. Ninguno de los dos nos queríamos guardar ni un granito de fuerza en esa pelea. En ningún momento tuve miedo como en otras ocasiones. Esta vez me arme de orgullo y palie con todas mis fuerzas. Me descuide por un instante y el vizcaíno me ataco muy rápido y no pude bloquear su ataque, me hirió la oreja y me rompió una parte de mi armadura. Eso fue lo que más me enfureció, vi como mi armadura se partió en dos, la armadura que me hacia un caballero de verdad, la que me protegía, sentí odio hacia él en ese momento. Del enojo le tire el caballo y le herí la cara a ese maldito. Inmediatamente me baje del caballo para dar el golpe final, no lo iba a hacer solo si él iba a dar sus honores a mi amada Dulcinea del Toboso. Por dicha acepto si no hubiera tenido que matarlo, lo deje libre para que le fuera a presentar mis respetos a mi amada. Me dolía la oreja y estaba cansado después de la lucha, me sentí muy bien por haber salido victorioso. Le di una lección a ese hombre para que no se metiera con gente que no le convenía meterse, y en especial menos con un caballero. Estaba preocupado por mi armadura, mi bella armadura, tenía que conseguir una lo más antes posible porque sabía que en cualquier momento me tenía que enfrentar de nuevo.